Ciudad

Edificios Municipales

Estamos en: Ciudad  Historia

Historia

Socuéllamos, Socollados, so aqua hallamos, el visigodo Sukolollamos, que todos pudo ser y no ser ninguno, el más olvidado, quizás porque lo más evidente y cercano se obvia.
El término municipal de Socuéllamos es uno más de los quince o veinte lugares habitados desde la prehistoria que ha permanecido y quizás permanece oculto debajo de los cimientos de las nuevas casas. La más remota ocupación aparece en los alrededores de La Acequia que bordea el pueblo. Entre los útiles encontrados están las puntas de hacha, tan toscos y grandes que podrían remontarse a una cronología más antigua (achelense).

Hay constancia de un pequeño asentamiento en la Edad del Bronce en Los Cebadales. Se encontró una lanza o punta de flecha en el Pozo de los Frailes.

La presencia Ibera y Romana es indiscutible, testimoniada por los restos encontrados en La Torre de Vejezate, Los Santos, El Bernardo y el Puente Romano.

                                         casa-la-torrepuenteromano 

La continuidad de la población en época visigoda con restos de fragmentos de arenisca y la posibilidad de una basílica paleo cristiana en la ermita del Buen Parto. La herencia musulmana la vemos en las alquerías y pozos de noria.

Tras la reconquista cristiana, corresponde a la Orden Militar de Santiago repoblar esta comarca dentro del Priorato de Uclés. El sistema utilizado por esta institución inicialmente para atraer a los neopobladores es el de señorío a cuya cabeza se encuentra un caballero de la orden.

Así frente al Alfoz del importante Concejo de Alcaraz se establecen los anclaves de la Ossa, Villanueva de la Fuente, Alhambra y el Villarejo Rubio, este último a partir de los años 1235-1240 de la futura encomienda de Socuéllamos. El Villarejo Rubio fue entonces la primera cabeza de la comarca y Sancho Sánchez su primer señor. 

noria

ordensantiago

Este asentamiento, que ya en esta época había perdido parte de su esplendor de épocas pretéritas romana e incluso musulmana, conservaba todavía una importante estratégica capital por su situación geográfica, al ser el último bastión defensivo de la Orden Militar frente a la jurisdicción alcaraceña primero y marquesado de Villena después, fundándose enfrente y al otro lado del río Córcoles otros, como el Villarejo denominado de San Nicolás, el futuro Villarrobledo. Su decadencia sobrevino con la permuta o trueque entre San Juan y Santiago en el año 1237, por el que Campo de Criptana, con su castillo, pasaron a manos santiaguistas y con ello este Villarejo, pasó a depender de esta Villa, con lo que perdió su independencia, según sostiene Bernabé de Chaves.

Esta situación se mantuvo brevemente hasta que en el año 1256, en que Alfonso X "El Sabio" mediante privilegio rodado concedió al cortijo y Torre de Abeyazat a Pedro Fernández, Comendador de Segura, y a la Orden de Santiago. Este enclave, situado a una legua del casco urbano de Socuéllamos, a orillas del río Záncara, anteriormente ocupado en el bronce, por íberos, romanos y musulmanes que le dieron el nombre de uno de sus caudillos ( Aben Zeyat ), se constituye en cabeza de la encomienda a finales del s. XIII, con lo que se consumó el primer traslado del centro neurálgico de la comarca.

El Villarejo Rubio, antiguo poblado ibérico, romano y posteriormente musulmán, sucumbió a las tensiones entre las jurisdiciones y después del acuerdo del año 1294, entre Santiago y Alcaraz, por el cual partían sus límites cruzando por medio de su pozo. En 1298 se ordenó por provisión real su traslado a Socuéllamos y por tanto su desaparición.

Coincidiendo con estos hechos, el maestre de la Orden don Juan Osórez ( 1294-1311 ) concedió a Socuéllamos unos privilegios que consistían en que todo aquel que construyera una casa y plantara dos aranzadas de viña quedaba exento de todo pecho y tributo salvo el diezmo al Convento de Uclés, merced que fue confirmada por el Infante Don Enrique ( 1440 ) y por los Reyes Católicos en el Capítulo General de Tordesillas, así como por el Emperador Carlos V en 1527, con lo que estuvieron vigentes durante varios siglos, en una apuesta sin precedentes por la repoblación de la zona. Ésta puede considerarse la "Carta puebla de Socuéllamos", acuerdo que significa su entrada en la Edad Media, aunque asentándose sobre una suave loma en la ribera del río Córcoles y una laguna que habían sido ocupadas por otras civilizaciones desde la Edad del Bronce.

Apenas existen referencias durante los siglos XIV y gran parte del XV en que estos pagos se despueblan y son utilizados por los Comendadores y la Orden como pastos y dehesas para la Mesta, cuyo tráfico por el Puerto Real o Contadero cercano ascendía al menos a doscientas cabezas de ganado anuales, siendo el estante de diez mil corderos en el s. XVI, hasta que los Mexía, familiares de los Maestres de la Orden, desembarcan en la Torre antaño musulmana, de Vejezate.
En 1468 se produce una revuelta popular, que es reprimida por las autoridades con fuertes multas. El entonces Comendador Don Lorenzo Mexía, decide gastárselo en vez de reparar la antigua torre musulmana, en su casa de Socuéllamos. Es el segundo y definitivo cambio de cabeza de la comarca, que desde entonces ( 1478 ) será gobernada desde la Casa-Encomienda que aún hoy sigue en pie como uno de los edificios más emblemáticos de la población.

casaencomienda

A finales del s. XV llegaron unos nuevos inquilinos, los Mendoza de la Casa de Tendilla y Mondéjar ( Guadalajara ); el primero de ellos, Don Íñigo López de Mendoza, primer Capitán General de Granada y el segundo, Don Antonio de Mendoza, primer Virrey de Méjico y segundo del Perú, dan idea de la importancia de esta Encomienda, que tenía una producción de cereal de doscientas mil fanegas anuales, la mayor de Ciudad Real, según Noel Solomón. Después de ellos vendrían Don Luis Manrique de Lara, Marqués de Aguilar de Campo ( Burgos ), el Marqués de Cortes, los Duques de Peñaranda de Duero ( Burgos ), así como más tarde el infante Don Francisco de Paula.

Socuéllamos, dependiente del Tribunal de Cuenca, es uno de los pueblos de toda Castilla La Mancha con mayor actividad inquisistorial, debido a la llegada de cuarenta familias moriscas a finales del s. XVI, expulsadas de Granada por la revelión de las Alpujarras de 1568.

A mediados del s. XVI se produjo un cambio climático conocido como la Pequeña Glaciación ( 1550-1850 ), con bajada generalizada de las temperaturas y aumento de la pluviosidad. Es el momento en que se produce el famoso hundimiento de las Lagunas de Ruidera, que se lleva por delante la Ermita más antigua de la población, mientras que en Socuéllamos esto supone, al estar situados al lado del río y sobre un acuífero muy somero, el que se produzcan frecuentes inundiaciones, epidemias y años sucesivos de sequía y carestía, provocando crisis en los años 1570, 1585 y durante todo el s. XVII.

Esta situación, unida a la crisis política provocada por los frecuentes pleitos con las villas vecinas y la independencia de su hasta entonces aldea Tomelloso, obtenida por primera vez en 1589, aunque pospuesta hasta el s. XVIII, y el endeudamiento endémico que esto conllevó a que en 1708 estuviera a punto de desaparecer, quedando a salvo por el traslado en bloque de toda la población a lugares más elevados y abandonando el antiguo emplazamiento. La recuperación fue evidente a partir del s. XIX, llegando a igualar en población a las Villas vecinas.

La guerra de la Independencia Española ( 1808-1814 ) también dejó su huella, los socuellaminos junto con los vecinos de la comarca, integraron el ejército del Centro y fueron derrotados el 13 de enero de 1809. Ésto posibilitó las visitas de diversas tropas del ejército francés a Socuéllamos para proveerse de víveres y otros menesteres, en el tiempo que duró la contienda, sin desarrollarse sucesos de gran importancia. La guerra tampoco deparó grandes quebrantos, salvo los producidos por el desmesurado fervor ideológico. Durante toda la lucha, la población permaneció a la zona republicana y no sufrió directamente ningún enfrentamiento bélico. Como en el resto de España, con los hombres en el frente y la guerra, sangrando vidas y economías, las actividades productivas sufrieron un gran estancamiento.

escudo-heraldico

Socuéllamos tiene hoy alrededor de 12.672 habitantes, su escudo de armas recoge su historia: la Torre de Vejezate, la Cruz, espada de los Caballeros de Santiago y el racimo de uvas, que une la historia con el presente. 

Publicaciones sobre la Historia de Socuéllamos:

publicaciones2 publicaciones1

Ayuntamiento de Socuéllamos

Plaza de la Constitución, 1  13630
Socuéllamos, Ciudad Real, ESPAÑA.
Teléfono: +34 926 539 410. Fax: +34 926 539 430
Email: registro@ayto-socuellamos.es

Contacto

Mapa web

Aviso legal

Política de privacidad

escudo